martes, 16 de febrero de 2010

Cajones de la memoria


Revolví los cajones de la memoria
ya marchita y aplastada
como las rosas entre las hojas de los libros,
y solo hallé escritos añejos,
con sentimientos autodestructivos,
sin esperanzas de sobrevivir
,
con telarañas debajo de las palabras...
que se volvieron desechos
para no recordarlos nunca más.


1 comentario:

la damisela combatiente dijo...

A veces todo se marchita sin darnos cuenta...y lo peor es que no hay remedio ni se puede volver atrás...
Un saludo!